Catálogo

EL INTENDENTE SANSHO

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Autor: Ogai Mori
Traducción de Elena Gallego
Prólogo de Carlos Rubio
Cubierta de Alberto Gamón
ISBN: 978-84-939308-0-6
PVP: 16 euros

«Las seis pequeñas joyas que podrá disfrutar el lector de este libro las escribió el último samurái escritor: una máscara, es decir, una persona, de una sobriedad deslumbrante.»
Carlos Rubio

El intendente Sansho ofrece una selección de seis de los mejores relatos de Ogai Mori (1862-1922), una de las figuras más importantes e influyentes de la literatura japonesa.

Cinco de los relatos (el que da título al volumen, «El barco del río Takase», «Las últimas palabras», «La señora Yasui» y «La historia de Iori y Run») pertenecen al género de la ficción histórica, género en el que el autor logró sus mejores páginas. Por su parte, «Sakazuki» es, en palabras del prologuista, Carlos Rubio, «una delicada alegoría sobre el efecto perturbador producido en el grupo por un elemento extraño, más concretamente sobre la aparición del extranjero en la sociedad japonesa».

El relato con el que se abre el volumen, «El intendente Sansho», una conmovedora historia protagonizada por dos niños que son separados de su madre y vendidos como esclavos a un despótico terrateniente, sirvió de base para una de las películas más conocidas del director japonés Kenji Mizoguchi.
 

Ogai Mori, cuyo verdadero nombre era Rintaro Mori, nació en 1862 en la localidad japonesa de Tsuwano (actual provincia de Shimane). Hijo mayor del médico del señor feudal de dicha localidad, recibió una esmerada formación. Cuando tenía diez años, su familia se trasladó a Tokio. Tras licenciarse en Medicina, se hizo médico militar, siguiendo los pasos de su padre. A los veintidós años recibió una beca del Ejército Imperial para ampliar estudios médicos en la Alemania de Bismarck, modelo militar de Japón por entonces. Tras su regreso en 1888, se dedicó a traducir numerosas obras de la literatura occidental. Participó en la Guerra chino-japonesa (1894-1895). En 1899 fue degradado a un puesto lejos de Tokio, en Kokura (Kiushu). Esta etapa en Kokura, que se prolongará hasta 1902, fue de intensa actividad intelectual. Rehabilitado y de regreso en Tokio, se encontró con un gobierno que hacía preparativos para una nueva guerra, la ruso-japonesa (1904-1905), en la que también participó. En 1907, sus méritos en las dos guerras fueron reconocidos con la máxima distinción que podía lograr un médico militar, el puesto de general inspector de Sanidad. En 1917 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional y del Museo Imperial. Falleció en Tokio en 1922. Entre sus obras merecen señalarse La bailarina, Vita sexualis y El ganso salvaje, así como sus biografías y sus relatos históricos.